domingo, 8 de septiembre de 2013

Love isn´t always fair



Ella lo miró, y él a ella, como diosa y dueña de su corazón que era. La habitación estaba en sombras, silenciosa, solo dos respiraciones agitadas eran escuchadas. Ashley, de rodillas ante la jóven, se volvía a preguntar de q manera aquella criatura tan hermosa se había fijado en él, y como le había robado su inocencia con una enferma melodía de amor. Sus ojos la recorrieron cuan pequeña era, cada curva y sinuosidad de su cuerpo, ahora descubierto para él, le llamaba, y solo podia pronunciar dos palabras…: “Take me.”

Fuera de ese momento, nada era perfecto. Ella tenia a otro, era feliz, y Ash… no, no sin ella. Era probablemente lo único q no podia tener, pero tambn lo unico q necesitaba. Si los dos se amaban ¿porq entonces no pueden estar juntos? ¿porq el otro era tan importante para ella? Era la mujer a la q mas había amado, era la q mas le había querido.

El día q la conoció en aquel bar, sentada y alegre, el día q sus besos de rosa fueron robados y sus labios probados, se hundió como nunca había hecho, se enterró en el océano mas profundo y solo pudo nadar, nadar hacia ese amor que lo salvaría. Apareció el otro, con su mirada altiva, retándole a una carrera de corazones por los momentos pasados… por ella. Ash la miró, solo era una fantasía, pero compartida, parecia lo suficientemente real como para darlo todo por ella. Y volvia a repetirle: “Take me…”

Seguía arrodillado frente a ella, rezando para q se hiciera eterno, q nunca acabara aquella noche en q ella le pertenecía… y el era pertenecido. La tomó suavemente por las caderas, la tumbó y despacio, muy despacio, empezo a besar sus hombros, su cuello, sus labios. Quería recorrer cada parte de ella, cada pequeño hueco de piel q tuviera a su alcance, viajar por su cuerpo como si lo estuviese descubriendo por primera vez, tomando todo lo q le daba, mientras ella le suplicaba q nunca parase, y el seguía… porq tampoco quería parar. Lo quería todo, de ese amor temporal, cuyo tiempo se acaba, justo ahora.

El mismo bar, la misma noche fría y estrellada, las mismas personas… y el otro. Ash se dirige hacia el furioso, con los ojos empañados conteniendo las lágrimas. Descarga su puño, grita, recibe satisfecho el golpe de vuelta y sigue. Pronto ambos acaban fuera, bajo la oscuridad de la noche, y bajo la mirada de ella. No se detienen hasta que Ash es alcanzado cerca de su ojo izquierdo, y la jóven corre  hacia él gritando su nombre. El otro se da la vuelta y se aleja, mientras Ashley, dolorido, se levanta del suelo y la mira de forma amenazadora. Ella, pasando por alto sus ojos, se lanza hacia él y lo besa, como no había hecho nunca, un beso salvaje y desgarrador. Ash seguía rogandole, en medio de aquel beso: “Take me!” Pero ella se separa, y después de contemplar un momento mas su rostro, gira impasible sobre sus talones y sigue los pasos del otro, solo un poco mas adelante. Siempre sería lo q nunca pudo tener, pero siempre lo mejor q tuvo. En ese momento, solo las estrellas lo abrigaban de la fría noche; no llovía, pero sus lágrimas eran la prueba de la tormenta q se desataba en su corazón, mientras se ahogaba en el océano de aquellos labios q amaba. Cerró los ojos con fuerza, cogió aire entre sollozos y pronunció en un susurro unas últimas palabras para ella…


-Love isn´t always fair.

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